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Por Francisco Franco Quintero Mármol

Combatir eficazmente a la criminalidad, específicamente, la que opera en el espacio físico (aire, tierra y agua) se ve complicado. La razón es muy simple: ya no hay victorias decisivas contra las bandas criminales. Sin embargo, combatir a los criminales que operan en el espacio virtual resulta más complejo aún. Los hacktivistas, ciberdelincuentes y ciberterroristas tienen más espacio en dónde esconder sus actividades y la realidad es que los softwares que utilizamos para defendernos de intrusiones a nuestros sistemas informáticos no evolucionan con la misma rapidez con que evolucionan los cibercriminales, es decir, la criminalidad avanza tecnológicamente más rápido que nuestros sistemas de defensa cibernética.

La inseguridad en el espacio virtual apareció de la mano del desarrollo del Internet, sobre todo cuando a principios de los 90s la red empezaba a revolucionar la forma en cómo nos comunicábamos. Quizá, a principios de los 90s no era tan clara la lección de que todo avance tecnológico podría ser utilizado por los delincuentes como un nuevo espacio de expresión para conseguir fines políticos o monetarios. Ahora bien, la palabra ciberterrorismo es el resultado de la mezcla de dos palabras ciberespacio y terrorismo. La primera era un concepto nuevo dentro de los tradicionales escenarios de confrontación, la segunda era un concepto ya conocido por la humanidad.

¿Qué tan real es la amenaza cibernética para México? La respuesta sería que bastante. No olvidemos la dependencia que en México (y en todos los países) tenemos de las tecnologías de la información (TIC ´s). Además, la cibercriminalidad ha mostrado sus capacidades en varias ocasiones. Recientemente se robó dinero del Banco de México. Así mismo, hay que tomar en cuenta que en México hay una penetración tecnológica constante y creciente: el uso del internet alcanza al 59.8% de la población lo que equivale a 65 millones de usuarios de internet ; los mexicanos dedicamos 7 horas y 14 minutos a internet; de acuerdo al INEGI tenemos 30.6 millones de jóvenes entre 15 y 29 años que por supuesto es un sector que demanda tecnología; se estima que hay más de 104 millones de líneas de celular ; tenemos dependencia tecnológica en nuestras comunicaciones a nivel gobierno y empresarial; los sistemas financieros corren sobre plataformas tecnológicas de información que si bien son robustas pudieran ser vulnerables; nuestro sistema de energía eléctrica, agua, gas y petróleo tienen un componente tecnológico muy importante para poder operar, etcétera.

La criminalidad en el ciberespacio se ve favorecida por el hecho de que 1) es un fenómeno delictivo que aprovecha el anonimato que le da el internet; 2) se puede operar remotamente ya que solo se necesita una computadora y una conexión a internet; 3) tiene el potencial de afectar directamente a más personas que un delito cometido en el espacio físico; y 4) en el ciberespacio no hay fronteras físicas que cruzar o puestos de revisión que burlar.

Si bien los ataques y las vulnerabilidades cibernéticas son reales para los sectores sociales, económicos y políticos del País, la realidad es que no se observa que el Gobierno de México esté pensando en desarrollar alguna estrategia para atender el fenómeno. Las menciones en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 se limitan a considerar la necesidad de ampliar el acceso de usuarios a internet y de aumentar la banda ancha del País. No solamente esta la falta de una estrategia que busque proteger los intereses nacionales de un ataque cibernético, sino que también estamos desmantelando algunas de las capacidades que ya teníamos como lo es la División Científica de la Policía Federal. También abandonamos el camino que ya se había avanzado dentro de las fuerzas armadas mexicanas para crear el cibercomando.

Recordemos que operar en el ciberespacio hay criminalidad que opera sólo en la red y criminalidad que puede de forma hibrida, es decir, entre el espacio virtual y el espacio físico. Son igual o hasta mas peligrosos que los criminales que operan únicamente en el espacio físico como los huachicoleros, los traficantes de personas, o los vendedores de droga. Pensar que no existen o que no son capaces de hacer daño en el futuro inmediato es un error de calculo estratégico que puede tener consecuencias graves para el País y su desarrollo económico y social.

Francisco Franco Quintero Mármol es Maestro en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King´s College London, Director de CIS Pensamiento Estratégico, consultor, catedrático y conferencista en temas de inteligencia y seguridad

Síguelo en @ffrancoqm

CIS Pensamiento Estratégico autoriza la distribución y/o difusión total o parcial de este documento. Agradecemos respetar los créditos a la Empresa, los autores y coautores

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